Caminos del Mayab / Carta a mi alumno periodista

Caminos del Mayab / Carta a mi alumno periodista

Por Martín G. Iglesias

Estimado alumno, hoy concluyes tu carrera de Comunicación, la que anteriormente la hacíamos en 5 años, ahora tú la puedes cursarla en tan solo 3. Teóricamente estás listo para ejercer una de las profesiones más nobles, pero que hoy en nuestro país se ha convertido en un peligro, en caso de que quieras ser un periodista de investigación.

Bueno, después que salgas definitivamente de la “Uni”, tendrás que hacer tu currículum vitae para llevarlo a todos los medios de comunicación, tradicionales y digitales, donde seguramente uno de los requisitos que te pondrán es que tengas “experiencia”. Dirás, ‘¿cómo diablos me piden experiencia si acabo de egresar de la Universidad?’, tienes toda la razón. Si al caso tienes suerte, un medio digital te dará “la oportunidad” de trabajar con ellos, pero querrán pagarte un ínfimo salario, precisamente porque eres un perfecto desconocido en el medio.

No te preocupes, acepta, en este trabajo todo suma, hasta las llamadas de atención que te haga el jefe de información por alguna nota que no tomaste en cuenta. Eso sí, que no te baje el ánimo saber que habrá compañeros que ganarán más que tú, que no fueron a la Universidad, pero se hicieron “en la escuela de la vida”, que aprendieron por medio de la observación y fueron intrépidos en las coberturas de todo tipo.

No te desanimes si ves que otros explotan el morbo, que consiguen seguidores en sus redes sociales basados en el dolor ajeno, en la calumnia, en el linchamiento mediático, con el fin de conseguir sus propósitos, no les interesa el rigor periodístico ni mucho menos realizar los contrastes de quien denuncia está obligado a comprobarlo.

Es más querido alumno, sabrás que hay periodistas que son llamados al servicio de un cargo público, principalmente en el área de Comunicación Social de cualquier gobierno; que reportearon contigo, que fueron coconductores, que estaban en la redacción del periódico donde trabajaron, pero que al llegar a ese puesto, cambian completamente su trato contigo; que no te desanime lo ruin, vil, corruptos(as) y mentirosos(as) que se vuelven algunos(as) que toman esa oficina durante tres o seis años; aunque después los veas como apestados por el gremio, lógicamente, hay excepciones a la regla.

Te advierto, durante tu vida laboral encontrarás todo tipo de periodistas, los que trabajan para el sistema, son informantes de lo que sucede en el gremio; también los hay los que se coluden con el crimen organizado, de la noche a la mañana verás que avanzan económicamente, pero ya te imaginarás el final que tienen; están los mercenarios, no les interesa comprobar los rumores sobre tal o cual personaje, ellos tienen “las pruebas” y las venderán al mejor postor; hay unos que son mediocres, no tienen aspiraciones por trascender en el periodismo, de esos cuídate. Hay los gandallas, los irresponsables, los serviles; pero también existen los profesionales en lo que hacen (no tiene que ver con el estudio), porque están regidos(as) por los valores Humanos y por los principios básicos del periodismo, que son la veracidad, imparcialidad, objetividad, honestidad y ética; diferenciándolas de los rumores y opiniones.

Te quisiera decir muchas cosas, como la falta de protección a periodistas por parte del Estado; las decepciones que te llevarán con tu investigación cuando afecten a los amigos del dueño del medio de comunicación donde trabajas (que aquí la mayoría no son periodistas); el soborno al que te someterán; el peligro que corres al denunciar al cartel de los políticos; los vicios que tendrás enfrente; entre otras muchas cosas, pero eso será en otra ocasión. Por lo pronto, que te vaya bien en el inicio de ejercer esta profesión, oficio o carrera.

Con mucho respeto: Martín G. Iglesias

SASCAB

Por cierto, no tenía el dato de cuántos compañeros están bajo el Mecanismo Federal para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas en Quintana Roo, ayer me enteré que son 73 comunicadores los que están “protegidos”. Eso sí, hay niveles, pues mientras algunos traen dos escoltas y vehículos blindados proporcionados por el Mecanismo, a otros solo les dieron “un botón de pánico”, no cabe duda que el clasismo continúa siendo una característica del Estado Mexicano.

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